lunes, 15 de junio de 2015

4 MINUTOS


Sentado junto al banco que se encuentra justo al doblar la esquina del trabajo, disfrazado de oficinista con mi corbata azul marino, mi camisa azul celestre,chaqueta y pantalón de color gris roto y zapatos recién cepillados apuro los últimos minutos antes de apretar el numero quince del ascensor que me lleva a mi sala de tortura diaria.

Hoy es lunes, hoy cumplo cuarenta y tres años y hoy es el primer día de estos últimos catorce que no compro nada para celebrar mi cumpleaños con mis compañeros de trabajo, porque realmente no me apetece celebrar nada con nadie y porque he llegado a un punto en vida que simplemente voy a hacer lo que me apetezca, sin importarme nada de lo que me rodea ni si hago o dejo de hacer daño con mis actos, estoy cansado de estar pendiente de todos eso ojos que me juzgan y hacen difícil lo fácil y aburrido lo divertido.
Faltan cuatro minutos para fichar y mi tarjeta atada a un cordón que rodea mi cuello se balancea temblorosa como si se negara a ser pasada por la maquina de fichar sabiendo que hoy va a ser otro lunes cualquiera en un caos cualquiera. Llamadas de teléfono, reclamaciones de clientes indignados, cientos de perdones y miles de mentiras, me pagan por tranquilizar al cliente por teléfono y por defender algo en lo que no creo y todo por un sueldo que hace unos seis años lo recibía solo en comisiones.
La tristeza podrida por dentro avanza lentamente hacia los pocos sueños que me quedan vivos, los ojos se me han llenado de su sangre fría y negra con la sensación de que la vida se me escurre de entre los dedos y yo me quedo como aquel que se queda con los ojos clavados ante una de esas hojas del libro poseído por algo que no sabe que es pero que te hiela por dentro.
Faltan tres minutos y acabo de ver a Silvia, una compañera que hace unos años se convirtió por un tiempo en algo más que eso. Al principio fue todo perfecto, lo nuestro surgió desde el primer día que ella entro por la puerta a realizar una entrevista de trabajo, hasta que todo se apagó igual de rápido que apareció. El irnos a vivir a su piso fue el mayor error de nuestra relación, eramos totalmente incompatibles,una incompatibilidad con mayúsculas, una lejanía que no se podía salvar Ella quería ser madre y yo quería vivir la vida, ella quería Domingos de Sofá y yo Sábados de desenfreno, ella quería gato y yo perro, y ahí es cuando la brecha se acabó de abrir por completo, cuando apareció en brazos de un lindo y bigotudo gatito. Como somos las personas ¿verdad? A veces las relaciones se rompen por la cosa mas insignificante del mundo, por un gato, por una toalla mal colgada, por un bote de jabón mal cerrado o por una puerta de nevera abierta.
Faltan dos minutos y todavía sigo aquí sentado, por ahora ya tengo una falta leve por llegar tarde, mientras que llego y cojo el ascensor, que seguramente no estará en la planta baja y llego a la oficina los tan importantes dos minutos tarde harán que Dirección empiece a redactar en su flamante Apple una falta leve por el tremendo problema de pasar la tarjeta 120 segundos tarde...
Falta un minuto me levanto lentamente soplando, miro hacia arriba,seguramente estén todos ya trabajando y el teléfono quejándose porque nadie le hace caso por las mañanas,una ventana se abre, es Silvia ventilando la sala de juntas, como si lo viera, hoy vienen los Chinos, alguien se acerca por detrás, la altura del edificio me hace difícil identificar quien es y solo veo la misma silueta difuminada que vi con Silvia , el le susurra algo al oído, ella se gira , al cabo de unos segundos de pura complicidad se funden en un beso y luego en un abrazo. Me vuelvo a sentar y dejo que los sesenta segundos pasen uno a uno, poco a poco .
Oficialmente tengo una falta leve, ya son varias las de este mes, me vuelvo a incorporar y me dirijo en sentido opuesto al trabajo, no se donde me llevaran mis pasos , no se donde me llevara la vida, solo se que ahora me siento liberado, ahora solo sé que no he pensado en las consecuencias
Entro en un estanco, llevo cuatro años sin fumar porque dicen que fumar mata y lo que no saben los que dicen eso que lo que realmente mata es trabajar en algo durante años que no te gusta, en algo en lo que no crees, enamorado de alguien a quien no le importas, atrapado en una jaula realizada con tus propios miedos dejando pasar las horas que se convierten en días, los días en semanas y envejeciendo poco a poco rodeado de gente que piensa en ti como en un numero mas, y lo siento yo no soy uno mas, yo soy especial y lo voy a demostrar.