lunes, 4 de mayo de 2015

PALABRAS


Rompo una lanza por los que se sientan al final de clase, por aquellos que pueden contar los amigos con los dedos de la mano, por aquellos que les gusta madrugar porque quieren del día disfrutar y por los que quieren dormir para poder soñar un poquito más.
Sonrío por quien tiene un amigo como marido y una mujer como compañera, por aquellos que bailan en el salón esquivando el aspirador y luego se besan en la entrada del recibidor. Aquellos con el pelo cubierto de canas que se cogen de la mano y se abrazan en un semáforo sin importarles si el rojo dura mucho o el verde muy poco.
Por los que miran al cielo sin paraguas cuando cae la lluvia y luego con el sol, debajo de un árbol se refugian. Los mismos que pasean por la playa en invierno y escriben su nombre en una arena llena de espuma. Por aquellos que aun se creen que se oye el mar a través de una caracola y por la noche piden un deseo cuando una estrella se cae del cielo.
Admiro a las personas que trabajan de noche y duermen de día, a los que ven el sol salir y a la luna morir, a los que de cortes dibujan las lineas de sus manos para llevar a casa un misero salario, a las personas que te animan a seguir aun sabiendo que no lo vas a conseguir. A los que se caen y se vuelven a levantar , a los que golpean su cara contra el fango de su vida y aprietan los puños mientras piensan que ya más bajo no se puede vivir.
Envidio las sonrisas perpetuas , al Peter Pan disfrazado de hombre que se sonroja cuando ve entrar por la puerta del Supermercado a su Campanilla de barrio, a los creadores de sueños porque los sueños te hacen soñar que todo lo bueno que te pasa en la vida no es sueño si no una bonita realidad.
Odio a los que critican y luego cuando vienen curvas son los primeros que se rajan, los que te juzgan sin conocerte y los que te conocen tanto que te hacen daño. A las personas que se disfrazan y no dan la cara, a los que se esconden tras tu espalda y aparecen cuando ya no te hacen falta.
Es mi vida, es mi mundo, es tu vida es nuestro mundo, se que sólo son palabras y que no se ven como una amenaza, porque al fin y al cabo, son eso, sólo palabras, las mismas que se dibujaron en esa playa un invierno cualquiera, que son más efímeras que aquella estrella que cayó del cielo un Agosto cualquiera y tan silenciosas como el ruido del mar dentro de una caracola.