viernes, 20 de noviembre de 2015

MI QUERIDA MUÑECA DE TRAPO



Con el paso del tiempo se fue borrando tu sonrisa, tu vestido se impregnó del aroma que la oscuridad una día se olvidó. Treinta años te pasaste jugando allí arriba, con una señora que decía llamarse Soledad...
Todo empezó una calurosa tarde de agosto, cuando el sueño por mi puerta no apareció y mi curiosidad hizo que mis pasos quisieran conquistar la cima y trepar a través de los escalones de aquella vieja escalera, aquella que tanto respeto me enfundaba y que nunca me atrevía a subir Al final del camino mis ojos se toparon con una majestuosa puerta de madera testigo de besos escondidos y secretos ya olvidados. Colgada de un aro cobrizo una gran llave de pequeños dientes afilados temblaba de miedo al volver a encontrarse de nuevo con aquella vieja amiga, aquella pequeña ventanita que dejaba entrever aquel oscuro rincón.
Como una bailarina mis pies se alzaron para alcanzar tan ansiado sueño, el contacto entre aquellos dos viejos amantes hizo que un suspiro se escapara a través de la puerta , la prueba mas evidente de aquellos años ya pasados. Una vez abierta la puerta no sin gran dificultad ,localicé aquel viejo baúl escoltado de cientos de cajas, cuadros vestidos de polvo y una vieja y carcomida maquina de coser que se dejaba ver a través una sabana agujereada como un queso.
Lentamente abrí el baúl y me encontré contigo, sentada, esperando, esperando a que te abrazara ,que te meciera , que jugara contigo, que te peinara por las mañanas, que te diera de comer con aquella cuchara que le quitábamos a mamá, que durmieras conmigo aquellas noches de lluvia y de miedos, como te he echado de menos, mi querida y vieja muñeca de trapo.